5 pacientes con pie diabético fueron tratados mediante terapia con gusanos. El caso más grave fue el de un hombre de 75 años que presentaba gangrena y osteomielitis en el pie derecho. Proteus mirabilis, Enterococcus sp., Providencia stuartii y Staphylococcus spec. (coagulasa positiva) se aislaron de las lesiones, que no respondieron a la terapia antibiótica. El paciente había rechazado en dos ocasiones la amputación, pero aceptó la terapia con gusanos. Se utilizaron larvas del moscardón de las ovejas Phoenicia (Lucilia) sericata para el tratamiento dos veces por semana durante un periodo de 7 meses. Se aplicaron larvas estériles en la herida y se sustituyeron cada 3-4 días. Tras 4 meses de tratamiento, el tejido necrótico alrededor de los dedos y en la planta del pie se desprendió del tejido sano. Durante los últimos 3 meses de tratamiento, las larvas eliminaron el tejido infectado restante. A medida que la terapia avanzaba, nuevas capas de tejido sano cubrían la herida. El olor desagradable asociado al tejido necrótico y el intenso dolor del pie disminuyeron considerablemente. Al final de la terapia, durante la cual no hubo quejas de malestar, pudo caminar. En los otros 4 pacientes que presentaban una gangrena relativamente superficial, los gusanos desbridaron las heridas en 2-4 semanas. A partir de entonces, el tratamiento se continuó con antibióticos. La terapia con gusanos puede recomendarse en casos de gangrena intratable y osteomielitis, cuando el tratamiento con antibióticos y el desbridamiento quirúrgico han fracasado.

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